¿Por qué se caen los dientes?

Los dientes se pueden caer a cualquier edad. Es un problema que requiere una solución inmediata. Más allá del efecto estético, puede ocasionar patologías más graves. En la mayoría de los casos se pueden prevenir sus causas. Visitar un par de veces al año al dentista nos permite anticiparnos antes de que suceda. La implantología dental repone las piezas dentales perdidas, si bien es recomendable seguir las indicaciones del dentista para que el problema no vuelva a aparecer.

No llevar una alimentación equilibrada, abusar de productos ricos en azúcar, fumar, vapear y el consumo de alcohol y otras sustancias inciden en la caída prematura de los dientes. No tener instaurado el hábito de una correcta higiene bucal es determinante para que parezcan problemas en la dentadura y en las encías. Debemos cepillarnos los dientes después de cada comida y emplear el enjuague bucal y el hilo dental una vez al día.

Un golpe en los dientes puede producir una rotura, e incluso la perdida de una o varias piezas dentales. Para realizar deportes de contacto se sugiere el uso de protectores bucales. Debemos estar atentos a los cambios. Si un diente se mueve, indica que se ha producido una perdida ósea y que el diente no tiene sujeción. Con el paso del tiempo es probable que se caiga. Debemos cuidar nuestra dentadura. Una vez sustituidos los dientes de leche por los definitivos no se va a producir otro relevo natural.

Algunas causas de la perdida de dientes son:

  • Traumatismos y fracturas. Se pueden producir daños por golpes sufridos en la dentadura. A veces son imperceptibles y le restamos importancia. Pero el impacto se ha producido y es probable que haya provocado algún desperfecto que pueda agravarse.
  • La proliferación de caries. Si no se erradica, esta infección avanza con rapidez hacia el hueso, descomponiendo el diente por dentro hasta hacerlo insalvable. Otro de los problemas de esta enfermedad es que se extiende con facilidad a los dientes colindantes.
  • Causas congénitas y genéticas. Aunque no es la causa principal en la pérdida de dientes, existen personas que son más propensas a sufrir enfermedades dentales que otras. En el diagnóstico y tratamiento, el dentista deberá a atender a ese aspecto.
  • El bruxismo. El rechinar de los dientes genera desgaste y problemas de sujeción. Puede acelerar y agravar procesos relacionados con la merma de la dentadura.
  • Enfermedades infecciosas en las encías. La alta concentración de bacterias unida a la falta de higiene bucal puede provocar enfermedades periodontales que poco a poco erosionan el tejido de soporte y el hueso alveolar sobre el que se sujeta el diente, propiciando con el paso del tiempo su caída. Son enfermedades graves que influyen en otras molestias.

La mayoría de los casos se pueden evitar. Un diagnóstico precoz y seguir un correcto tratamiento evita que se desarrollen erradicarlos antes de que vayan a más.

Periodontitis.

La periodontitis es una enfermedad infecciosa de origen bacteriano que afecta a las encías. Daña al tejido blando y al hueso que sostienen los dientes, haciendo que se aflojen y terminen cayéndose. Puede prevenirse en gran medida con una buena higiene bucal y un seguimiento profesional, si bien, también puede empeorar.

Cuando los almidones y el azúcar de la comida interactúan con las bacterias de la boca, se forma la placa bacteriana. Una película pegajosa que se adhiere a los dientes y a las encías.

La placa se solidifica en la base de los dientes formando el sarro dental. Una parte del sarro se quedará adherido al diente y otra parte irá penetrando en la encía. El sarro tiene una alta concentración de bacterias, cuanto más tiempo se encuentre en la encía, más peligroso es.

El sarro y la placa bacteriana pueden provocar gingivitis. Una infección e inflamación de las encías, en concreto del tejido gingival, aquel que rodea la base del diente. Unas encías saludables presentan un color rosa pálido. Cuando están infectadas se tornan en rojo o morado, pueden llegar a inflamarse, a sangrar fácilmente con el cepillado, se vuelven más sensibles al contacto y pueden producir dolor al masticar.

La gingivitis, si no se cura, desemboca en periodontitis. En esta enfermedad se producen bolsas entre los dientes y las encías. Estas bolsas se llenan de sarro, placa y bacterias. Las bolsas se van haciendo cada vez más grandes. Las bacterias que contienen van erosionando el hueso y el tejido hasta que uno o varios dientes terminan cayéndose. Si la enfermedad se hace crónica puede afectar al sistema inmunitario.

La periodontitis se puede frenar a base de limpiezas bucales profesionales y siguiendo las indicaciones del dentista. Cuanto más avanzada esté la enfermedad, más intervenciones de este tipo requerirá.

La implantología dental.

La implantología es una disciplina de la odontología cuyo objeto es la sustitución de los dientes que se han caído por prótesis mediante el empleo de implantes. Los implantes dentales son productos sanitarios que sustituyen la raíz del diente que falta y sobre ellos se coloca el diente artificial. Los hay de distintos tipos y tamaños. Se elige el más adecuado en cada caso tras realizar un estudio y diagnóstico del paciente por parte del odontólogo y un cirujano dental.

Al reponer los dientes perdidos mediante implantes se conserva una gran cantidad de hueso alveolar, un hueso fino y compacto que protege las cuencas de los dientes y que está plagado de pequeñas hendiduras por los que transcurren los vasos sanguíneos.

El material más utilizado en la actualidad para la fabricación de implantes es el titanio. Un metal duro, con gran estabilidad química y una consistencia que le permite soportar las cargas que se producen durante la masticación. Poseen un módulo elástico muy parecido al de los huesos de la mandíbula y es compatible con el organismo humano.

La osteointegración es un proceso físico por el cual se produce una unión estructural entre el implante y el hueso vivo. Dura entre 3 y 6 semanas, en ese tiempo cicatrizan las heridas producidas en la operación y el implante se integra en la estructura ósea. El tejido gingival de las encías recubre el cuello del implante como lo haría con la base de un diente. Pasado ese tiempo se coloca el diente artificial o prótesis.

Las prótesis dentales están hechas en su mayoría de una resina compuesta por polimetacrilato de metilo y di-metacrilato de etilenglicol, utilizando pigmentos que imitan la tonalidad de los dientes del paciente, de forma que una vez colocados pasan desapercibidos. La duración de estos dientes artificiales oscila entre los 5 y los 10 años. Su reemplazo es muy sencillo, ya que se utiliza el implante dental anterior.

El tratamiento.

Los odontólogos de la clínica del doctor Maroto y la doctora Vellón, ubicada en Aranjuez y Villacañas (Madrid), opinan que la rehabilitación de la cavidad oral es fundamental para recuperar la funcionalidad masticatoria, estética y del habla. La perdida de los dientes no solo tiene un efecto estético. Los huecos que dejan al descubierto suponen una entrada estupenda para bacterias y agentes patógenos en nuestro organismo. La deficiente masticación de los alimentos puede acarrar problemas gastrointestinales.

La tecnología en este sector está en continua evolución. En las últimas décadas, se están desarrollando procesos cada vez más efectivos y menos invasivos. Existe una gran variedad de tratamientos, el más adecuado viene determinado por el estado de la boca del paciente.

Uno de los tratamientos más utilizados en todas las clínicas dentales es la implantación de coronas sobre implantes dentales. Una vez se ha colocado el implante, y ha quedado asentado en la boca, se sobrepone una prótesis fabricada por un protésico dental lo más parecida posible al diente que reemplaza

Mediante la implantología de carga rápida, el paciente dispone de una corona provisional de una o varias piezas bucales 48 horas después de la primera operación. Con ello recupera la funcionalidad de su dentadura de una manera sencilla. Cuando ha culminado la osteointegración, al cabo de 3 o 6 meses, se reemplaza la corona provisional por otra definitiva.

Otro tratamiento es la colocación de prótesis fijas sobre implantes. Situados los implantes de forma estratégica y que queden reforzados, se coloca sobre ellos puentes, arcadas parciales o completas. Las prótesis dentales pueden ser fijas, removibles o híbridas. Una arcada removible completa es lo que se conoce como dentadura postiza. En la actualidad se puede dejar fija con la misma estabilidad que una dentadura natural.

La tecnología ha avanzado tanto que se pueden regenerar estructuras óseas dañadas de una manera efectiva, sin producir rechazo y sin efectos secundarios, permitiendo la reconstrucción de la dentadura hasta en los casos más problemáticos.

Varias son las causas que propician la caída de los dientes. Algunas de ellas relacionadas con el abandono y la desidia. La visita periódica al dentista y la higiene bucal puede prevenir y curar muchas de ellas. Los avances tecnológicos en el sector permiten reponer los dientes perdidos mediante tratamientos efectivos que devuelven la funcionalidad y la salud a la boca del paciente.

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