¿Cómo ayudar a una persona con ansiedad durante un ataque de pánico?

Una cosa es cuando sentimos angustia, temor o preocupación en algún momento de nuestra vida, sobre todo si estamos pasando por ciertos problemas o por una época o situación difícil. Estas son emociones totalmente normales para todo ser humano. Pero, aunque muchas personas no lo saben, la ansiedad va mucho más allá de solo esto y los ataques de pánico no son exageraciones, ni bajones de la persona.

Una cosa es cuando sentimos angustia, temor o preocupación en algún momento de nuestra vida, sobre todo si estamos pasando por ciertos problemas o por una época o situación difícil. Estas son emociones totalmente normales para todo ser humano. Pero, aunque muchas personas no lo saben, la ansiedad va mucho más allá de solo esto y los ataques de pánico no son exageraciones, ni bajones de la persona.

La ansiedad, y los ataques de pánico, son un problema de salud mental que afecta la vida del individuo, de hecho, según datos de la OMS, más de 260 millones de personas en el mundo tienen trastornos de ansiedad.

Así, también existen varios tipos de trastornos de ansiedad, entre los que están el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social (fobia social), fobias específicas y trastorno de ansiedad por separación, entre otros. Entonces, esto hace que sea difícil identificar el problema, al presentar cada tipo una serie de síntomas diferentes. No obstante, el Instituto Nacional de la Salud Mental, de Estados Unidos explica que en todos los casos la persona que tiene ansiedad presenta “pensamientos o creencias ansiosos difíciles de controlar, que le hacen sentir inquieto y tenso e interfieren con su vida diaria. No desaparecen y pueden empeorar con el tiempo”.

Así, los síntomas más característicos de la ansiedad son:

  • Nervios, agitación o tensión.
  • Sentir un peligro inminente.
  • Pánico
  • Aumento del ritmo cardíaco y respiración acelerada.
  • Sudoración y temblores.
  • Debilidad o cansancio.
  • Dificultad para concentrarse
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Dificultad para controlar las preocupaciones.

Lo bueno es que como todo problema, tiene su forma de superarse. Hay muchas medidas que se pueden aplicar para ayudar a controlar o reducir la ansiedad, en las que incluso podemos participar cuando la persona en cuestión es un ser querido o cercano y queremos apoyarle.

Para darte estas herramientas y que puedas estar preparado para prestar la ayuda adecuada, hemos consultado con la psicóloga Marisa Hernández Torrijo y aquí te contamos toda la información especializada que nos compartió.

¿Cómo ayuda a una persona a controlar la ansiedad?

  • Piensa cómo acercarse a la persona: Hay que pensar en la forma en la que abordaremos a la persona. Lo primero es tomar en cuenta que tipo de relación tenemos con esta y acercarnos tomando en cuenta este tipo de trato. Luego, hay que adelantarse a su reacción e intentar buscar una forma de acercarnos sin que se genere rechazo, vergüenza o que la persona se ponga a la defensiva.
  • Haz preguntas: Lo primero es explorar el terreno sentimental y averiguar como se siente la persona, y no detenernos ante un simple “estoy bien”, sobre todo si hemos notado que la persona ha estado poco comunicativa, agitada o que duerme mucho. Sucede que muchas veces estas personas suelen ocultar sus sentimientos de tristeza o preocupación por vergüenza o para no enfrentarlos, pero debes mantenerte persistente en tu posición de estar abierto a escucharle.
  • Escucha: Si la persona se abre a contarnos lo que le sucede es importante escucharla con atención, sin interrumpirla con nuestros juicios y opiniones. A veces lo que más puede necesitar es alguien con desahogarse y sentirse segura mientras lo hace.
  • Hazle ver que sus sentimientos son normales: Muchas veces el problema con las personas que sufren de ansiedad es que se sienten avergonzadas de sentirse así. Les hará bien si le demuestras que sus sentimientos son totalmente válidos y que muchas otras personas también pasan por ello.
  • Se empático y practica una comunicación asertiva: Ya el hecho de que quieras ayudar a alguien cercano con sus episodios de ansiedad ya te vuelve de por sí una persona empática, y eso es justo lo que ellos necesitan. Ellos necesitan sentirse entendidos y validados. Eso sí, una vez que lo hagas debes intentar ser lo más asertivo posible, porque si no podría empeorar la situación. Por ejemplo, ante algún ataque de irritabilidad o pesimismo, intenta mantener paciente y positivo.
  • Evita decirle que se calme: Este es el peor error que podemos cometer al intentar ayudar a una persona con ansiedad. Hay que entender que es una persona que está pasando por un momento muy difícil en donde su condición hace que su mente se nuble y lo vea todo mal y distorsionado. Por eso, si le decimos que se calme y que no pasa nada en verdad, lo que estamos haciendo es restarle importancia a su situación y hacerle sentir avergonzado y poco entendida, llevándola a frustrarse aún más.
  • Muestra apoyo incondicional: Las frases que si puedes decir son: “Si me necesitas, acá estoy para ti”. “Te apoyo y te quiero. Aquí estoy contigo”. “Es normal lo que sientes y podemos trabajar juntos o buscar apoyo profesional, en el momento que estés listo” ya que estas le demostrarán empatía y apoyo verdadero.
  • Sugiere recursos para su mejora: Dale consejo, plantéale ver a un profesional, llamar a alguna línea de ayuda, etc.
  • Haz un seguimiento: No solo se trata de hablar una sola vez. Hay que intentar mantenerse en contacto constante para ver como evoluciona la persona y si vuelve a necesitar de nuestra ayuda.
  • Anímale a buscar ayuda profesional: Aunque tengas toda la intención de ayudarle y estes siendo un buen apoyo, muchas veces la ansiedad es muy difícil de alejar con solo buena voluntad. En algunos casos es bueno que la persona hable de sus problemas con un especialista en salud mental que le ayude dándole las herramientas necesarias para su verdadera sanación. Anímale a buscar ayuda profesional .

Ataques de pánico

Muy ligados a la ansiedad están los ataques de pánico. Estos se muestran como un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando en verdad no existe ningún peligro.

No obstante, la persona víctima del ataque de pánico no puede darse cuenta de ello y pasa por un miedo realmente fuerte, que le hace perder el control, hasta el punto de llegar a pensar que está teniendo un ataque cardíaco o, incluso, que va a morir.

Muchas personas llegan a tener uno o dos de estos en toda su vida, pero hay personas para los que comienzan a ser cuestión recurrente, casos en los que ya es probable que estemos halando de  una afección llamada «trastorno de pánico».

Es verdad que estos ataques no ponen en peligro real la salud o la vida de la persona y suelen pasar por si solos una vez que pasa la situación de estrés que los detona, sin ningún tipo de consecuencia preocupante; pero, no por eso es que sea disfrutable sentirlos si pasan muy seguido, ya que es algo que entonces estaría disminuyendo tu calidad de vida.

Puedes reconocer que una persona está teniendo un ataque de pánico porque esta mostrará los siguientes síntomas:

  • Sensación de peligro o fatalidad inminente
  • Miedo a perder el control o a la muerte
  • Taquicardia y palpitaciones
  • Sudor
  • Temblores o sacudidas
  • Falta de aliento u opresión en la garganta
  • Escalofríos
  • Sofocos
  • Náuseas
  • Calambres abdominales
  • Dolor en el pecho
  • Dolor de cabeza
  • Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión

Incluso, una de las características principales de  los ataques de pánico es que la persona desarrollará un miedo muy fuerte a que se repitan, llevándola a evitar aquellas situaciones que cree que podrían detonar los ataques.

Así, estos pueden aparecer de forma repentina las primeras veces, pero si se vuelven algo recurrente suelen venir originados por ciertas situaciones específicas.

Los ataques de pánico son muy útiles cuando nos ayudan a huir de una situación de verdadero peligro, como por ejemplo, ante el ataque de una persona o un animal o un accidente que puedes evitar gracias al ataque. El problema es cuando estos comienzan a parecer cuando no hay razón de peligro real y terminamos pasando por los diferentes síntomas tan molestos sin razón alguna.

¿Cómo ayudar a una persona en un ataque de pánico?

Para ayudar a una persona que está pasando por un ataque de pánico, la psicóloga Marisa Hernández Torrijo nos recomienda lo siguiente:

  • Permanece con la persona y mantén la calma.
  • Ofrécele los medicamentos que la persona suele tomar durante los ataques, de tenerlo.
  • Ayuda a la persona a llegar a un lugar tranquilo.
  • Pregúntale lo que de verdad necesita en vez de hacer suposiciones, pues podrías empeorar el caso.
  • Háblale con frases cortas y simples.
  • Ayuda a la persona a concentrarse pidiéndole que repita una tarea simple pero que la canse físicamente, como por ejemplo, bajar y subir los brazos.
  • Ayúdala a bajar el ritmo respiratorio, respirando junto a ella de forma pausada y calmada.
  •  Intenta decirle cosas como las siguientes:
    • «Puedes superarlo».
    • «Estoy orgulloso de ti. Buen trabajo».
    • «Dime qué necesitas ahora».
    • «Concéntrate en tu respiración. Mantente en el presente».
    • «No es el lugar lo que te está causando las molestias; son tus pensamientos».
    • «Lo que sientes es atemorizante, pero no es peligroso».

Lo importante es ayudarle sin ser demasiado intrusivo y utilizar las herramientas adecuadas para no causar un peor efecto sobre como se está sintiendo.

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