La importancia de los pies: el gran pilar olvidado del bienestar

En los tiempos que corren solemos prestar atención a muchas partes del cuerpo. Por ejemplo, la espalda, que cuando nos duele en seguida vamos al fisio. Las manos cuando trabajamos, los ojos cuando se cansan… Sin embargo, los pies siempre son los grandes olvidados.

Solo cuando aparece el dolor fuerte nos acordamos. Lo de Santa Bárbara…cobra gran importancia. Pero ese olvido tiene un precio, y a veces se manifiesta lejos de donde imaginamos.

Este fue el caso de María, una mujer de 46 años que llevaba varios meses sufriendo intensos dolores de espalda. El dolor aparecía al final de la jornada y en ocasiones era tan fuerte que le impedía realizar sus actividades con normalidad. Probó fisioterapia, cambios de colchón, ejercicios de estiramientos… pero nada parecía ofrecer una solución definitiva. Hasta que un día, por recomendación de una amiga, acudió a una clínica especializada en biomecánica del pie. Lo que allí descubrió transformó por completo su concepción del propio cuerpo.

Tras un estudio completo, los especialistas determinaron que gran parte de sus problemas provenían de una mala pisada provocada por deformidades en el antepié. La alteración en su apoyo generaba una desalineación que ascendía por rodillas, caderas y columna, provocando el dolor de espalda que la había atormentado durante meses. El origen estaba en sus pies, una zona que jamás había considerado importante para su salud general.

Juanetes

Entre las deformidades que presentaba destacaba un juanete, una de las patologías más frecuentes en la población. El juanete es una deformidad del primer dedo y del primer radio que causa un abultamiento doloroso y que, además, suele desencadenar alteraciones en los dedos vecinos. Es más frecuente en mujeres y puede presentarse en distintos grados.

Afortunadamente, hoy en día existen técnicas que son muy avanzadas para tratar este problema. Una de ellas es la cirugía mínimamente invasiva de juanetes. Esto significa que los rangos de movilidad permanecen intactos y que la recuperación es mucho más rápida que con la cirugía tradicional. Algo que los pacientes lo celebran mucho. “En la mayoría de los casos, el paciente puede volver a su actividad habitual en menos tiempo y con menos molestias”, nos explican desde Clínica Podológica Oltra.

Pero el juanete no era el único problema de María, cuando entras en esto, suelen salir más cosas. También presentaba dedos martillo. Algo que suena raro, pero que es muy habitual. Se trata de unas deformidades muy frecuentes, sobre todo entre las personas mayores, especialmente entre mujeres, debido al uso de calzado estrecho o de tacón. Y es que el sufrimiento es mucho. Es más podríamos decir que se trata de una patología machista, hasta el punto de que la Reina Letizia se tuvo que bajar de ellos.

Dedos martillos

En la clínica nos explican que la cirugía de dedos en garra o dedos martillo que realizaban se llevaba a cabo con técnicas de mínima invasión, además con bajo anestesia local y sin necesidad de hospitalización. Algo que siempre se agradece, es algo que todos los pacientes lo dicen.

La combinación de tratamientos mínimamente invasivos y un enfoque personalizado permitió corregir las deformidades de María de forma eficaz. Su recuperación fue rápida, y apenas unas semanas después volvió a caminar sin molestias. Pero lo más sorprendente fue que el dolor de espalda, ese que había condicionado su vida durante meses, desapareció por completo. Sus pies, ahora alineados y funcionales, devolvieron equilibrio a toda la cadena musculoesquelética.

Esta historia que te hemos contado es solo un ejemplo de cómo la salud de nuestros pies puede tener un impacto directo en el resto del cuerpo. Hay muchas historias parecidas, y que no sabemos lo que nos puede pasar.

Caminamos sobre ellos todos los días, y sin embargo solemos maltratarlos con calzado inadecuado, largas jornadas de pie o falta de atención a las señales de alerta. Dolencias aparentemente pequeñas, como juanetes o dedos martillo, pueden alterar la forma en que apoyamos y distribuimos nuestro peso, generando dolor en rodillas, caderas o espalda.

Por eso es fundamental escuchar a nuestros pies: observar si ha cambiado nuestra forma de pisar, si aparecen molestias al caminar, si sentimos roces, inflamación o deformidades. Acudir a un profesional especializado no solo puede evitar un problema mayor, sino que en muchos casos mejora de forma sorprendente la calidad de vida.

Cuidar los pies no debería ser una opción, sino una prioridad. Son la base de nuestro cuerpo, el pilar silencioso que sostiene cada paso. Y como demostró la experiencia de María, cuando los cuidamos, todo nuestro organismo lo agradece. Así que vamos a darles muchos más cariño a nuestros queridos pies, no es broma cuando decimos que es el pilar en el que sustenta nuestra vida, y nuestro cuerpo.

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