Así funcionan las campañas de prevención de cáncer.

Cuando pensamos en el cáncer, muchas veces lo hacemos desde el miedo, y en el fondo es lógico: es una de las enfermedades más duras que puede atravesar una persona. Sin embargo, lo que muchas veces se olvida es que una gran parte de los casos pueden detectarse a tiempo o incluso evitarse con una buena prevención. Por eso existen campañas específicas de detección y concienciación, que tienen un papel mucho más importante del que solemos imaginar.

Estas campañas son mucho más que un conjunto de carteles con frases impactantes o un día mundial en el calendario: detrás hay estudios, profesionales, inversión pública y una estrategia que intenta llegar a toda la población. Es cierto que a veces cuesta que calen porque seguimos pensando que a nosotros «eso no nos va a pasar», pero la realidad es que detectar un cáncer en su fase más temprana cambia por completo el pronóstico.

Por eso existen estas campañas, para ayudar.

¿Qué hacen exactamente estas campañas?

El objetivo principal es doble: educar a la población y facilitar el acceso a pruebas diagnósticas. Muchas veces se hace a través de los medios de comunicación, con campañas informativas que explican cómo detectar síntomas, qué hábitos aumentan el riesgo o cuándo hay que ir al médico. Pero también hay acciones concretas, como ofrecer pruebas gratuitas en centros de salud, enviar cartas personalizadas para acudir a cribados o incluso instalar unidades móviles en pueblos donde no se tiene fácil acceso a un hospital.

Además, estas campañas suelen estar adaptadas a cada tipo de cáncer. No es lo mismo un cribado de mama que una revisión dermatológica, ni un análisis de sangre para próstata que un test de heces para detectar pólipos en el colon. Y aunque el mensaje general sea «mejor prevenir que curar», lo cierto es que cada tumor tiene sus propias pruebas específicas y sus factores de riesgo más destacados.

Cuáles son los cánceres más comunes y cómo se previenen.

Aunque existen muchísimos tipos de cáncer, las campañas suelen centrarse en los que más incidencia tienen o aquellos que, detectados a tiempo, pueden tratarse con éxito.

Entre ellos, destacamos:

  1. Cáncer de mama.

Es uno de los más frecuentes en mujeres, y también uno de los que más se ha beneficiado de las campañas de prevención. Hoy en día, en muchas comunidades autónomas se cita por carta a las mujeres a partir de los 50 años para realizarse una mamografía cada dos años. Esta prueba de imagen puede detectar tumores muy pequeños, incluso antes de que puedan palparse o causar síntomas.

Lo interesante es que, gracias a estas campañas, la mortalidad ha bajado notablemente, ya que muchas mujeres descubren un carcinoma en fase temprana, que se puede tratar sin quimioterapia y con buenos resultados. Además, las campañas también insisten en la autoexploración mamaria y en acudir al médico si nota síntomas, cualquier bulto, cambio de color o secreción en el pezón.

  1. Cáncer de colon.

Otro de los grandes protagonistas de las campañas de cribado. En este caso, la prueba más común es el test de sangre oculta en heces, que se recomienda a partir de los 50 años, tanto para hombres como para mujeres. Si da positivo, se realiza una colonoscopia, que se centra observar el intestino por dentro y eliminar pólipos antes de que se conviertan en tumores.

Aquí también se ha notado el impacto directo de las campañas: detectar lesiones precancerosas o tumores en fases iniciales da lugar a un tratamiento mucho menos agresivo y, en la mayoría de los casos, curativo.

Además, la prueba inicial es muy sencilla y no requiere desplazamiento: suele llegar por correo y se realiza en casa.

  1. Cáncer de cuello de útero.

Este tipo de cáncer ha cambiado muchísimo en los últimos años gracias a la prevención. Por un lado, está la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH), que ya se incluye en los calendarios infantiles y que protege frente a las cepas más peligrosas. Por otro lado, sigue siendo fundamental la citología y la prueba del VPH en mujeres mayores de 30 años.

Estas pruebas, que se hacen en consulta ginecológica, detectan células anormales en el cuello del útero que pueden transformarse en cáncer si no se tratan. Gracias a las campañas, muchas mujeres acuden a hacerse estas revisiones con más regularidad, lo que ha reducido los casos más graves.

  1. Cáncer de piel.

Aquí entra en juego otro tipo de campaña, más visual y muy centrada en los hábitos diarios. El mensaje es claro: el sol puede ser muy peligroso si no se toman precauciones. Por eso, muchas campañas inciden en usar protector solar, evitar las horas centrales del día, protegerse con ropa adecuada y revisar lunares con regularidad.

En los centros de salud dermatológicos, se realizan controles cuando una persona detecta un lunar que ha cambiado de forma, color o tamaño, o cuando hay antecedentes familiares. Algunas campañas incluso ofrecen revisiones gratuitas en playas o farmacias, con un dermatoscopio y profesionales voluntarios. Además, el resultado de la prueba puede revelarse en poco tiempo: en unas 24-48 horas podemos obtenerlo, informa la Farmacia El Ancla.

El melanoma, que es la forma más agresiva de cáncer de piel, puede tener buen pronóstico si se detecta pronto. Por eso, muchas veces una visita rápida al dermatólogo salva vidas, literalmente.

  1. Cáncer de pulmón.

Aunque es uno de los más letales, las campañas de prevención han centrado sus esfuerzos sobre todo en reducir el consumo de tabaco. Es decir, más que detectar a tiempo, lo que se busca es evitar que se desarrolle. Aun así, se están empezando a desarrollar programas de cribado en personas fumadoras con alto riesgo, mediante tomografías de baja dosis.

Esto todavía no está extendido de forma general, pero es probable que en los próximos años lo veamos como parte de las campañas dirigidas a fumadores mayores de 55 años. Por ahora, el enfoque sigue siendo el mismo: dejar de fumar cuanto antes, y no empezar nunca.

  1. Cáncer de próstata.

En este caso, el debate ha sido más complejo. Durante un tiempo se hicieron muchas pruebas PSA (una analítica que mide una sustancia en sangre producida por la próstata), pero se vio que eso generaba un exceso de biopsias innecesarias. Actualmente, se recomienda individualizar, es decir, hablar con el médico si hay antecedentes o síntomas como dificultad al orinar, y valorar si hacer la prueba.

En cualquier caso, las campañas han ayudado a normalizar las revisiones urológicas en hombres a partir de cierta edad, que antes eran mucho más tabú.

¿Cómo se comunican estas campañas?

No basta con tener una buena prueba diagnóstica si la población no la conoce o no acude; por eso, la comunicación es lo más importante. Las campañas se diseñan teniendo en cuenta el lenguaje que mejor conecta con cada grupo: a veces se dirigen a mujeres de 50 años, otras a adolescentes, y otras a hombres mayores que jamás han ido al médico.

En televisión, redes sociales, radios locales o incluso marquesinas de autobuses, el mensaje se adapta para llegar de la forma más directa posible. Se utilizan testimonios reales, datos sencillos, metáforas visuales o frases que inviten a la acción. Por ejemplo: “Una mamografía puede salvarte la vida” o “Revisa tus lunares, tu piel te lo está pidiendo”.

Pero además de las campañas oficiales, también se apoyan en asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios, voluntarios y medios de comunicación. Todo suma para que el mensaje cale, incluso el hecho de que una vecina te cuente que ha recibido una carta para hacerse una prueba puede animarte a revisar el buzón y ver si tú también la tienes.

Lo que aún queda por mejorar.

A pesar de los avances, todavía hay dificultades que se deben tener en cuenta, y uno de ellos es la desigualdad geográfica: no todas las zonas tienen el mismo acceso a este tipo de pruebas.

En las zonas más apartadas, como las rurales, puede ser complicado acudir a una cita si hay que desplazarse 50 kilómetros. Por eso, algunas campañas incluyen unidades móviles o acuerdos con farmacias para facilitar pruebas básicas.

Otro problema es la desinformación. Aunque parezca increíble, todavía hay quien cree que hacerse una mamografía puede provocar cáncer, o que, si uno no tiene síntomas, no hay nada que revisar. Por eso es tan importante insistir, explicar, repetir sin cansancio. Porque cuanto más normal sea hacerse una revisión, más vidas se salvan.

También hay cierta resistencia “cultural” en algunos grupos, especialmente en hombres mayores o en personas migrantes que no están familiarizadas con el sistema sanitario español.

De modo que…

Estas campañas son herramientas que salvan vidas.

A través de pruebas, comunicación y participación activa de profesionales, consiguen que muchas personas detecten un tumor antes de que cause daño real. Y aunque todavía queda camino por recorrer, el resultado que han tenido en los últimos años es innegable.

Por eso, cuando veas un cartel que te invita a hacerte una mamografía, un test de heces o revisar tus lunares… no lo dejes para otro día. Puede parecer una tontería, pero ese gesto pequeño puede ser lo que cambie todo ¡No lo olvides!

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