El interiorismo dirige las reformas.

Diseño de interiores

Siempre hemos recurrido a las reformas integrales cuando la casa acumulaba desperfectos producidos por el uso y el paso del tiempo, o cuando queríamos darle una nueva utilidad a la vivienda. Ahora son muchos los propietarios que se apoyan en las reformas para crear una apariencia armónica en su vivienda. El interiorismo y la decoración se han colocado en el puesto de mando.

La visión que tenemos de nuestro hogar ha cambiado sustancialmente. Queremos casas para vivirlas. Muchas personas pasan la mayor parte del día y de la semana fuera de su hogar. Por lo que cuando llegan a casa lo que buscan es encontrar un lugar tranquilo en el que descansar y practicar sus aficiones.

Otros, en cambio, como yo, que teletrabajamos, pasamos más tiempo dentro de casa que fuera. Ante todo, lo que necesitamos es que nuestra vivienda sea práctica.

Ambas situaciones implican una planificación integral de la casa. Tanto la distribución como el equipamiento y la decoración deben satisfacer nuestras necesidades.

A eso se le suma que concebimos la casa como una proyección de nosotros mismos. Nuestros gustos, nuestras inquietudes, nuestra manera de entender el ocio y la vida se reflejan en nuestra vivienda.

Digamos que la reforma y el interiorismo caminan de la mano. No es que reformamos la casa y después la vestimos con una decoración determinada. En muchas ocasiones planificamos las reformas pensando en la decoración que va a tener la vivienda.

Los diseñadores de Alfa Interiorismo, una empresa de Benidorm que lleva más de 10 años dedicados a la reforma integral y a la construcción, señalan que muchas veces la estética sobrepasa el ámbito interior de las viviendas y se extiende al exterior, a las fachadas. Como podemos ver en algunos chalets unifamiliares y viviendas que han reformado. Donde ese aire moderno, elegante y funcional se aprecia en la imagen exterior del edificio.

Este cambio sustancial en la manera en la que concebimos las reformas, se aprecia en la decoración de los hogares modernos. Estas son algunas tendencias donde podemos comprobarlo.

Espacios abiertos y despejados.

Uno de los rasgos que marcan las viviendas modernas es la creación de espacios abiertos y despejados. Normalmente, volcados hacia el exterior, para permitir la entrada de la mayor cantidad posible de luz natural.

No es que las casas actuales sean espaciosas que antes, al contrario. La masificación inmobiliaria y el encarecimiento del suelo urbanizable nos están obligando a vivir en viviendas cada vez más pequeñas. Esto nos está haciendo que aprovechemos mejor el espacio. Eliminando zonas menos útiles de la casa, como el pasillo, y generando una mayor sensación de amplitud.

En muchas casas modernas el pasillo está integrado, de manera invisible, en las dependencias centrales, las de uso comunitario. Tras un pequeño recibidor, nos topamos con un gran salón-comedor. El salón conecta con una cocina abierta o semiabierta, y al final de la misma nos topamos con una terraza, más o menos amplia.

El camino que conecta la puerta de entrada con el patio o la terraza trasera está despejado. Exento de muebles que puedan obstruir el paso. De esta manera podemos movernos con plena libertad por la casa, de arriba a abajo. Y creamos un canal de energía, no solo lumínica, que hace más cómoda la estancia en la vivienda.

Ese gusto por los espacios despejados, diáfanos, se aprecia incluso en la decoración de las estancias. Donde huimos de ambientes recargados, tan frecuentes en otras épocas, y nos quedamos con lo imprescindible. No solo en el aspecto práctico, también en lo decorativo. Disipando cualquier posible conato de claustrofobia. A menudo, menos es más.

Iluminación por capas.

La iluminación es un elemento fundamental en la decoración de cualquier vivienda. En esto coinciden la gran mayoría de decoradores e interioristas. En este sentido, la revista de decoración A.D. señala que la iluminación por capas es una tendencia que ha cogido fuerza en los últimos años.

Esta técnica consiste en utilizar diferentes puntos de luz, con distinta intensidad, que matizan la iluminación general de las habitaciones, creando ambientes o microambientes dentro de un espacio más amplio.

Sobre una iluminación general, por ejemplo, la luz natural que nos llega del exterior, la cual podemos matizar con el uso de cortinas y visillos, podemos crear un espacio de lectura, colocando una lámpara de pie al lado de un diván y una librería o un revistero; o instalar una luz led iluminando un cuadro que tenemos colgado en la pared. Fijando un discreto punto focal que rompe la monotonía.

Se trata de utilizar la iluminación para crear ambientes y para marcar rincones, que al mismo tiempo que pueden tener una utilidad práctica, generan un bello efecto visual.

El uso de iluminaciones indirectas, lámparas regulables y otras inalámbricas, que podemos moverlas sin problemas de un lugar a otro de la casa, según nuestras necesidades, son recursos habituales en la decoración de los hogares.

Con este planteamiento logramos crear una atmósfera ambiental dinámica, que va variando la apariencia de la casa según nuestro estado de ánimo o gustos en cada momento, evitando que nos cansemos rápidamente de la decoración.

El auge de la casa inteligente.

La domótica, el internet de las pequeñas cosas, el uso de la tecnología aplicada al día a día y a la gestión de la casa, es una tendencia que no para de crecer.

Esa casa que podíamos gobernar con una orden de voz y que atendía a nuestras instrucciones como si fuera un mayordomo, ha dejado de ser una elucubración de ciencia ficción para transformarse, poco a poco, en una realidad.

No son pocos los elementos de domótica que encontramos hoy en día en los hogares. Los aspiradores Roomba que van aspirando el suelo de la casa mientras estamos viendo tranquilamente la televisión, tumbados en el sofá. Los asistentes de internet activados por voz como Alexa o Siri, que pueden ponerte tu canción preferida mientras te relajas  en casa, o enviar ese e-mail urgente que se te ha olvidado mandar en la oficina. Las cortinas inteligentes que se corren o descorren a distancia. O ese aire acondicionado o calefacción que se autorregula partiendo de unos barómetros que le hemos indicado previamente. Todos estos son elementos de domótica que ya están con nosotros.

Podríamos decir que esta parte de la tecnología está en sus inicios. Su desarrollo es insospechado. No sabemos a ciencia cierta hasta dónde puede llegar. Lo que sí podemos decir es que buscamos que los elementos de domótica sean invisibles. Que se puedan activar por la voz o por un dispositivo, como el teléfono móvil, que llevamos con nosotros todo el tiempo. Como si la casa fuera un ser vivo que nos obedeciera.

El maximalismo.

Si durante los últimos 10 años no hemos parado de oír hablar del minimalismo como un estilo de decoración, y hasta como una filosofía existencial, la revista Interiores nos menciona el maximalismo como una tendencia en decoración que se ha hecho fuerte este 2025.

No nos asustemos. Maximalismo y minimalismo no están en contradicción, al menos en lo que a decoración se refiere. No se trata ahora de saturar la vivienda de objetos decorativos inútiles que van invadiendo nuestro espacio.

Esta tendencia se basa en usar muebles, electrodomésticos y objetos asociados con nuestros gustos y darles un papel protagónico, empleando su versión maxi.

Así, por ejemplo, si somos aficionados a la lectura y tenemos muchos libros en casa, podemos colocar una librería en el salón que vaya desde el suelo hasta el techo. Además de resolver el problema del almacenamiento, ponemos el énfasis en nuestro gusto por la cultura.

Desde hace tiempo, algunas personas llevan colocando en los salones de sus casas pantallas gigantes de televisión para seguir con detalle las competiciones deportivas o para ver películas y series como si estuviera en un cine.

Este es el recurso al que recurre el maximalismo. No se trata entonces de llenar la casa de objetos gigantes, sino de poner el acento en aquellos con los que más nos sentimos identificados.

La conexión con la naturaleza.

El uso de materiales naturales como la madera ha cogido protagonismo en la decoración de los hogares. Lo podemos ver diferentes estilos decorativos que se han vuelto populares, como el estilo nórdico o el estilo rústico. La madera ya no solo la vemos en muebles, sino en suelos, techos y elementos decorativos.

A la madera se le unen otros materiales naturales como el lino, cada vez más presente en los textiles del hogar. Decorar la casa con plantas es un elemento al que ya no solo recurren nuestras madres y abuelas. La naturaleza está presente hasta en el estampado de las cortinas y del papel pintado, que se ha vuelto a poner de moda.

Ese guiño a la naturaleza está en coherencia con nuestra preocupación por el medioambiente y con la intención de convertir nuestro hogar en un espacio acogedor y relajante.

El empleo de materiales naturales, como todas estas tendencias de las que hemos estado hablando, indican hasta qué punto la decoración determina las reformas que emprendemos en nuestro hogar.

Comparte este artículo
Facebook
Twitter
LinkedIn
Últimas publicaciones
Scroll al inicio
blog-de-pedro-reyes
Politica de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que podamos brindarle la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en su navegador y realiza funciones como reconocerlo cuando regresa a nuestro sitio web y ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones del sitio web le resultan más interesantes y útiles.