¿Qué se entiende por dolor orofacial?

El dolor orofacial o síndrome de disfunción de la articulación temporo-mandibular puede originarse en la musculatura mandibular y/o en la articulación temporo-mandibular (ATM), ocasionando un impulso doloroso de carácter agudo provocado, generalmente, por lesiones en la boca y en la cara, que es enviado al cerebro a través de una vía común, que es el nervio trigémino. Otros nervios encargados de recoger y transmitir la sensibilidad orofacial al cerebro son, el facial, el vago, glorofaríngeo y los tres primeros nervios cervicales.

El dolor orofacial o síndrome de disfunción de la articulación temporo-mandibular puede originarse en la musculatura mandibular y/o en la articulación temporo-mandibular (ATM), ocasionando un impulso doloroso de carácter agudo provocado, generalmente, por lesiones en la boca y en la cara, que es enviado al cerebro a través de una vía común, que es el nervio trigémino. Otros nervios encargados de recoger y transmitir la sensibilidad orofacial al cerebro son, el facial, el vago, glorofaríngeo y los tres primeros nervios cervicales.

La mayor parte de los pacientes que experimentan un dolor orofacial acuden en primer lugar a su médico de familia o a la clínica dental, si bien debido a la complejidad de sus causas, en ocasiones, se puede requerir de un tratamiento multidisciplinar donde pueden participar especialistas como el traumatólogo, fisioterapeuta, psicólogo, cirujano maxilofacial, odontólogo… En este sentido, si vosotros también sufrís algún dolor de este tipo, nosotros os recomendamos que recurráis a la Clínica Smile me, donde sus expertos podrán estudiar, evaluar, diagnosticar y tratar quirúrgicamente las enfermedades que se producen en la boca, los huesos maxilares y los tejidos blandos, para así poder gozar de una buena salud.

El dolor orofacial puede ser de origen bucodental, temporo-mandibular o neuralgia craneal.

  • Dolor mucoso: El origen de estos dolores suele estar situado en la mucosa de la boca o en las encías y puede estar causado por factores muy diversos como alcohol, tabaco, fármacos o prótesis. En este tipo de dolor el lugar de la lesión y el origen del dolor coinciden, por lo que son dolores de fácil localización, en los que, a mayor lesión, mayor es el dolor que experimenta el paciente. Ejemplos claros de este tipo de dolor mucoso son las vesículas o ampollas bucales, gingivitis, periodontitis, etc.
  • Dolor dental: Se trata de un dolor más localizado y referido, en el que la causa más frecuente suele ser la caries.
  • Dolor masticatorio: este dolor suele estar relacionado con los músculos de la masticación o con la alteración de la articulación temporo-mandibular, por lo que generalmente está causado por el bruxismo y/o las lesiones articulares. Este tipo de dolor no se percibe solamente en el lugar de su origen o lesión, sino que generalmente presentan un patrón doloroso referido, es decir se irradia el dolor a determinadas zonas, en lo que se denomina puntos gatillo.

La prevención del dolor orofacial pasa por evitar los principales factores de riesgo, como son alcohol, tabaco, caries…, así como mantener una correcta higiene oral.

Las causas más comunes del dolor orofacial son:

  • Síndrome de la boca ardiente.
  • Síndrome de la boca seca o xerostomía.
  • Trastornos de los músculos masticatorios.
  • Trastornos de la articulación temporomandibular como la sinovitis, capsulitis, artrosis y artritis reumatoide.
  • Dolores de cabeza como la migraña y la cefalea tensional.
  • Trastornos somatomorfos.
  • Enfermedad periodontal.
  • Enfermedades sistémicas.

Los síntomas del dolor orofacial se localizan principalmente en la zona facial y bucal, estos provocan con frecuencia:

  • Dolores de cabeza.
  • Dolor de mandíbula.
  • Chasquidos al abrir la boca.
  • Dificultad para abrir o cerrar la boca.
  • Sensación de luxación mandibular.
  • Dientes desgastados.
  • Síntomas nasales como rinorrea y/o congestión nasal, entre otros.

El tratamiento del dolor orofacial rara vez pasa por la cirugía, pero si es necesaria, se realizará solamente como último recurso. En la gran mayoría de los casos será una medicación antiinflamatoria con ayuda de ejercicios la encargada de aliviar los síntomas. En determinados casos también puede ser necesario el uso de una férula de descarga o una ortodoncia.

La odontofobia

Se conoce con la palabra odontofobia, al miedo intenso y desproporcionado que sufre una persona al acudir a la consulta de un dentista. Este miedo tan exacerbado, en la mayoría de las ocasiones, no tiene una única causa, sino que se pueden dar varios factores, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Haber sufrido una mala experiencia previa o una experiencia que haya causado algún tipo de dolor o sufrimiento, ocurrida generalmente durante la infancia.
  • Sufrir ansiedad o acudir a la consulta dental bajo una situación de estrés.
  • Temor a que se produzca un error humano y que esto pueda llegar a ocasionar dolor y/o daño en la boca.
  • Miedo por contagio. Es muy común que cuando alguno de los padres o un familiar cercano siente miedo al dentista, transmita esa sensación de inseguridad o miedo a su hijo, del mismo modo que cuanto mayor es el nivel de ansiedad o miedo en algún miembro de la familia, mayor transmisión hará al resto de la familia.
Comparte este artículo
Facebook
Twitter
LinkedIn
Últimas publicaciones

¿Cómo ayudar a una persona con ansiedad durante un ataque de pánico?

Una cosa es cuando sentimos angustia, temor o preocupación en algún momento de nuestra vida, sobre todo si estamos pasando…

Haloterapia, una técnica de defensa efectiva contra el coronavirus

La crisis del coronavirus ha puesto en jaque todas las cosas que conocíamos hasta hace un par de años. Los…

La importancia de la salud bucal en el embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta números cambios hormonales por lo que la anatomía y fisiología de…