Passivhaus, la casa eficiente

Hace tres décadas, un alemán y un sueco, decidieron unirse para concebir un proyecto revolucionario: la casa pasiva. Su concepto difería absolutamente del convencionalismo arquitectónico. Ellos buscaban la eficiencia y la sostenibilidad de la vivienda.

Hoy, este término posee su propia normativa y certificación. Es decir, hay que cumplir con unos estándares para que una vivienda o edificio se considere Passivhaus. Aquello que en los ochenta parecía una utopía, es en el siglo XXI algo más que el sueño de unos pocos.

Como es una casa pasiva

El concepto Passivhaus, literalmente casa pasiva, puede resultar algo confuso. Estas viviendas cuentan con un principio básico en su construcción: procurar la mayor eficiencia energética. Eso se traduce en un mínimo consumo y un mayor rendimiento. Mayor sostenibilidad y amabilidad con el medio ambiente ya que minimiza el impacto medioambiental a reducir los consumos de energía.

Para construir una casa pasiva hay que tener en cuenta los siguientes factores: temperatura, humedad, viento e impacto solar. Estos mismos, determinarán la ubicación, orientación, el nivel de aislamiento, la ventilación y por supuesto, la estructura.

Teniendo en cuenta los citados factores y los parámetros que de ello deriven, es obvio que no se puede construir el mismo tipo de vivienda en la montaña o en la playa. Partiendo de ahí, los ingenieros se encargan de los diseños específicos que necesita cada estructura.

Una casa con certificado Passivhaus posee una eficiencia energética de clase A y constituye un ahorro energético de un ochenta por cien.

Este estándar está en sintonía con la creciente lucha frente al cambio climático. Generalizando el uso de estas viviendas estamos reduciendo notablemente el gasto energético con todo lo que ello supone.

Los expertos en aislamiento de Replus Zaragoza aconsejan un buen aislamiento en la vivienda para reducir el gasto y mantener la calidad del aire dentro de los hogares. Con esto quieren hacernos ver que aunque nuestra casa no sea pasiva, podemos adecuarla en algunos aspectos para hacerla más eficiente.

La certificación no solo es para casas de nueva construcción, puedes obtenerla si adaptas tu vivienda a los estándares requeridos.

Principios básicos de una casa sostenible

Son cinco los criterios fundamentales para que una casa sea considerada pasiva.

En primer lugar, debe contar con un excelente aislamiento térmico. En función del clima se optimiza el espesor de dicho aislamiento, siendo de mayor grosor en zonas frias y húmedas que en zonas más secas. Por tanto variará notablemente de una ciudad a otra.

La envolvente de la vivienda, es decir, puertas y ventanas, deben ser de altas prestaciones. El arquitecto debe tener muy en cuenta donde va a ubicarlas para lograr un mejor estancamiento. Las ventanas deben contar con doble o triple vidrio con un gas inerte en su interior. Esto permitirá reflejar el calor en el interior durante el invierno.

Conviene evitar los puentes térmicos que se crean con las esquinas o las juntas. Si se interrumpe la capa de aislamiento térmico en una esquina, lo mejor es emplear un material que ofrezca una mayor resistencia térmica. Con ello también se evitarán las indeseables humedades.

Fundamental una excelente ventilación. Puesto que las viviendas generan calor de forma continua, bien sea por el movimiento o los propios electrodomésticos, una ventilación mecánica con recuperación de calor, reducirá la necesidad de calefacción.

El quinto punto a tener en cuenta si quieres que tu vivienda sea pasiva, es la estanqueidad del aire. De forma general, las viviendas cuentan con corrientes de aire que se generan por las propias ventanas o puertas. En las casas eficientes, con la ventilación mecánica y la estanqueidad del aire, no necesitas corrientes para ventilar. Un edificio hermético mantiene la temperatura deseada de forma más fácil y eficiente.

Certificaciones

El Instituto Passivhaus cuenta con tres niveles de certificación para el futuro y como no, el presente, de las casas de alta eficiencia energética.

El primero de los estándares y el más común hasta la fecha es el Clasicc. En estos casos la vivienda se adapta al clima garantizando la máxima eficiencia energética independientemente de la época del año en que nos encontremos.

La certificación Plus la obtienen las casas que son autosuficientes energéticamente hablando. En estos casos, las viviendas generan por si mismas la energía que consumen.

Por último el certificado Premium, para aquellas viviendas en las que no solo se genera la energía que necesitan, sino que aportan energía dadas sus altas prestaciones.

Las casas pasivas son una alternativa, de momento una opción para aquellos que puedan permitirse construir su vivienda con estas calidades o adaptar la que ya tienen. No debería ser así, dado los muchos beneficios que aportan, tanto al que vive en ella, como a la sociedad en general.

En lo que a sostenibilidad se refiere queda mucho camino por recorrer, por fortuna, los pasos cada vez son más grandes.

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