Cambia la mentalidad de los españoles en lo que respecta a su hogar

Siempre que pensamos en la comodidad de un hogar, tenemos varias cosas en mente. Una de ellas, como seguramente ocurrirá en vuestro caso (y es lógico que así sea, ojo) es el tamaño de la vivienda. La verdad es que la vida no es la misma en un espacio de 50 metros cuadrados que en otro de 200. Y es que nadie duda de que, cuanta mayor sea la superficie por la que nos podamos mover, mayor va a ser la calidad de nuestra vida. Sin embargo, es nuestro deber comentaros que esa no es la única manera de garantizar una vida feliz en el hogar.

Siempre que pensamos en la comodidad de un hogar, tenemos varias cosas en mente. Una de ellas, como seguramente ocurrirá en vuestro caso (y es lógico que así sea, ojo) es el tamaño de la vivienda. La verdad es que la vida no es la misma en un espacio de 50 metros cuadrados que en otro de 200. Y es que nadie duda de que, cuanta mayor sea la superficie por la que nos podamos mover, mayor va a ser la calidad de nuestra vida. Sin embargo, es nuestro deber comentaros que esa no es la única manera de garantizar una vida feliz en el hogar.

Está claro que hay aspectos que juegan su papel en este cometido y que suelen ser actores secundarios en la valoración de una vivienda. En los párrafos que siguen os vamos a hablar especialmente de uno de ellos, que no es otro que el que atañe a las ventanas. Hablamos de elementos que son de gran utilidad en una vivienda y que, casi sin darnos cuenta, nos ofrecen una paz que no podríamos conseguir de ninguna otra manera. Y es que, ¿qué haríamos si no pudiéramos tener ese contacto con el exterior que nos proporcionan las ventanas?

Hace un tiempo vimos una noticia de El País que nos resultó curiosa y que aseguraba que el tamaño medio de las ventanas de las viviendas españolas era más pequeño que el de las viviendas europeas. Se puede llegar a pensar que esto tiene una relación directa con la luz, con que en España tenemos una cantidad de horas de sol mucho más grande que la que pueden tener en Alemania o en Países Bajos, por ejemplo. Sin embargo, en el mismo titular de la noticia se deja claro que ese tamaño inferior de las ventanas españolas nada tiene que ver con la luz natural que percibimos.

La explicación vino por otro lado: según apuntó el autor de la noticia, Mario Suárez, esto tenía que ver con una cuestión de estética. En Europa, las ventanas fueron concebidas como algo mucho más importante que un simple agujero en la pared y, como consecuencia de ese pensamiento, se empezó a apostar en mayor medida por los ventanales. No cabe duda de que la mentalidad de un país tiene una gran influencia en la arquitectura y en el diseño de los espacios interiores de ese territorio. Y este es un buen ejemplo de ello.

Las cosas, sin embargo, están cambiando en España en lo que tiene que ver con la mentalidad con la que imaginamos nuestra vivienda. Y todo lo que está relacionado con las ventanas es un gran ejemplo de ello porque, desde el final del confinamiento provocado por el coronavirus, estamos empezando a apostar por ventanas mucho más grandes con el fin de reforzar nuestra conexión con el exterior. Así nos lo han hecho saber en una charla reciente los trabajadores y trabajadoras de Ventanas de PVC Granada, que también han destacado la mayor demanda de un material como el PVC.

La gente es ahora más feliz en sus viviendas 

La pandemia y la enorme cantidad de horas que hemos estado recluidos en casa ha hecho que muchas personas hayan constatado que la vida en su hogar no es tan agradable como les parecía en un principio. Eso es lo que explica que haya más y más personas deseando cambiar algo en lo relativo a sus ventanas, que han sido precisamente un medio para permanecer conectados con nuestra calle, nuestro barrio y nuestros vecinos durante los peores momentos de la emergencia sanitaria a la que hemos estado sometidos hasta hace bien poco.

No nos cabe duda de que todavía hay muchas personas que, sin haber tomado una decisión definitiva, están valorando la posibilidad de hacer algún cambio relacionado con sus ventanas en sus hogares. Lo que nos parece positivo ya no es que se produzcan esos cambios, sino que la sociedad se esté percatando de que tiene una necesidad en su hogar y haya sido capaz de identificar que las ventanas pueden tener algo que ver para saciarla. Siempre es estupendo que estemos abiertos a tantos cambios como sean necesarios para garantizar nuestro bienestar.

Nunca hay que perder de vista que la comodidad en el hogar también dependerá de otras cosas y que también tenemos que luchar por cumplirlas. Solo hemos hablado de uno de los aspectos que, si bien ha estado más olvidado tradicionalmente, ahora empieza a valorarse. Y esperamos que siga siendo así. La vida en el hogar debe ser feliz para asegurarnos una existencia alegre y siempre tenemos que estar en búsqueda de todo aquello que nos pueda ser de utilidad para lograrla.

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